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Politica Nacional

BIOGRAFÍA LEONEL RUGAMA

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LEONEL RUGAMA RUGAMA

En este mes de Mayo, que celebramos el 119 aniversario del Natalicio del General Augusto C. Sandino, reanudo la serie “Biografías”, y lo hago con la biografía de un revolucionario que estuvo impregnado de una alta convicción revolucionaria y una vigorosa mística sandinista. Es triste ver a jóvenes que militan en el “Movimiento Cultural Leonel Rugama” y desconocen la historia de este valioso revolucionario, que siendo un joven asumió con gran madurez y mística su labor revolucionaria.

Leonel Rugama nace el 21 de marzo de 1949 en el Valle de Matapalo al noreste de la ciudad de Estelí, en medio de condiciones proletarias que van a sellar una trayectoria hasta el final de su vida, de padre carpintero y madre maestra. Esa condición de pobreza y su manera de enfrentarse a las dificultades diarias marcaron su personalidad revolucionaria y su actitud poética  que manifesto a través de sus poemas con contenido social y revolucionario.                                                                                                          

En 1950 se traslada con su familia a la ciudad de Estelí, aquí estudia la primaria, en 1962 viaja a León donde cursa el último grado de primaria, obteniendo el segundo lugar en clases. Estudia parte de la secundaria en el Seminario Nacional de Managua, cursa el último año de secundaria, en el Instituto Nacional de Estelí, al graduarse obtiene el primer lugar, en rendimiento académico.

En 1967 inicia su militancia en las filas del FSLN, destacándose por su responsabilidad, dedicación y entrega revolucionaria. Cuando el FSLN estaba limitado en el trabajo de masas, Leonel es un organizador, un cuadro operativo, un contacto, sirve de buzón para la montaña y esas tareas las realiza nuevamente en apoyo al trabajo que entonces se levantaba en Zínica, sus nexos son con José Benito Escobar, Enrique Lorente y otros.

Ingresa a la universidad en 1969, en el núcleo de León donde trabaja en la reorganización del Frente Estudiantil Revolucionario (FER) en el que participa como miembro de su Comité Ejecutivo. Se matricula en la UNAN con el nombre de Francisco y con ese nombre fue conocido durante todo el tiempo que permaneció en los círculos universitarios. Leonel deja atrás sus años de seminarista y la actividad revolucionaria le impone una nueva tarea, la organización y la agitación. Este período en su vida revolucionaria coincide con la consolidación del “FER” dentro del movimiento estudiantil. En ese tiempo el “FER” asume de manera incuestionable la conducción de los estudiantes y se convierte en la organización que representa los legítimos intereses de los estudiantes ante los órganos de gobierno de la universidad. Para esta fecha se destaca en el FER, como principal dirigente de la organización estudiantil, Edgar “La Gata” Munguía Álvarez.                                                                                                                                         

Por su excepcional inteligencia, su admirable capacidad para el trabajo, su inestimable don de poeta, su extraña pasión por las matemáticas y su abnegada entrega a las tareas revolucionarias, Leonel se destaca entre todos sus compañeros de estudio. Esto se refleja al obtener en un test de inteligencia, el coeficiente intelectual más alto entre todos los estudiantes del año de estudios generales de la UNAN en 1969.

Leonel Rugama tenía un alto sentido del compromiso político y de la vergüenza revolucionaria, asumió se labor revolucionaria con la disciplina de un monje impregnado de una enorme mística. Ejemplo de esa rectitud y disciplina revolucionaria es el siguiente pasaje anecdótico: en una ocasión un compañero le pidió diez córdobas para ir a una fiesta al Club Universitario, Leonel le contesto: diez córdobas vale una caja de tiros 22. Se le atribuye el hecho de ser el primero en usar el cognomento de “Santo” para calificar a un revolucionario y es que le interesaba destacar ante el pueblo una característica: la del hombre abnegado, la del hombre puro, la del hombre que deja todo por un ideal, la de un revolucionario, la del que es capaz de reunir cualidades como la nobleza, la entrega, la dedicación, y el trabajo.

Para cumplir con su plan de ser como los “Santos”, Leonel se tenía un paradigma, este era el Comandante Ernesto “Che” Guevara. El ejemplo del “Che”, lo inculcaba a los estudiantes en las asambleas y en las marchas. Trabajando en León para el FER, mantenía dos tipos de contactos con el FSLN, el contacto propio del FER y un contacto clandestino compartimentado a nivel de barrios y de trabajos operativos. En Managua su contacto era en las Delicias del Volga, el Comandante Julio Buitrago. Leonel era un hombre del FSLN trabajando en la universidad, en contacto con los responsables nacionales. En 1968 trabaja con Ricardo Morales Avilés, en las estructuras orgánicas de la ciudad de Managua.                                                   

Leonel Rugama en las catacumbas, como llamaba a la clandestinidad, además de imitar a los santos “que han muerto matando al hambre”, escribía los mas hermosos poemas revolucionarios que se hayan escrito en este país. Sus poemas eran el resultado de una práctica diaria, en los que lograba combinar una carga de praxis con una impecable expresión formal. Esos poemas los publicaba en “Taller” revista de los estudiantes de la UNAN y en la Prensa Literaria, con su propio nombre, de modo que Leonel era conocido como poeta, pero con humildad decía que no eran suyos sino de un hermano, era la forma de cubrir su seudónimo de Francisco, que era como lo conocían los estudiantes de la universidad.

Cinco meses duro su vida legal en León, luego vino la clandestinidad. El trabajo era difícil, la clandestinidad era cosa muy pesada, sumamente peligrosa. No había estructuras de apoyo. A veces se contaba con un vehículo, muchas veces con ninguno. Había que moverse en taxi o en bus. En esa circunstancia transcurrió la vida clandestina de Leonel Rugama.

El 16 de Julio de 1969 en Estelí el “FER” organizó una protesta exigiendo el cadáver de Alesio Blandón, quien murió combatiendo en el barrio Santo Domingo de Managua el 15 de Julio, en esa protesta se hizo un entierro simbólico y los estudiantes desarmados enfrentaron a la guardia genocida, la que disparó y mató a Manuel Herrera y René Barrantes. Leonel portaba cócteles molotov y los tiró a la guardia, se formó una cortina de fuego entre los estudiantes y los esbirros; la guardia retrocedió y se evitó una masacre.

 En el plano militar está presente como responsable en la recuperación económica que el FSLN realiza en la sucursal del BANIC en León, el 4 de Noviembre de 1969; este operativo fue en coordinación con el secuestro aéreo realizado por Pedro Araùz Palacios y Juan José Quezada. Esta acción fue el bautizo de fuego de Leonel. Después participa en acciones de recuperación económica en la licorera “Santa Cecilia” y seis días antes de su muerte el 9 de Enero de 1970 participa en el asalto a la sucursal “Boer” del BANIC. En todas las acciones que participó lo hizo con frialdad y arrojo militante.

Leonel Rugama cumplió una tarea mas el 15 de Enero de 1970, y como de costumbre la asumió con responsabilidad, valor y alto espíritu revolucionario. La guardia nacional descubrió la casa de seguridad, donde se encontraban Leonel, Mauricio Hernández y Roger Núñez; los esbirros llegaron en una patrulla se bajaron intempestivamente y se introdujeron a la casa. La señora que cuidaba la vivienda gritó: ¡Muchachos la guardia! Ellos salieron disparando y enseguida murió un teniente somocista de apellido Navarrete. La situación en la que se encontraban los tres jóvenes era de total desventaja, inmediatamente se hicieron presente 200 guardias quienes los rodearon con tanquetas mientras los sobrevolaban aviones, que desde lo alto disparaban contra los sandinistas. El jefe de la seguridad de Somoza, el conocido esbirro Samuel Genie, gritaba con un megáfono a los héroes para que se rindieran, Leonel Rugama con hidalguía, le respondió: ¡Que se rinda tu madre! Esa repuesta solo pudo haberla dado un hombre como Leonel, quien ya herido seguía disparando. Esta expresión resumía la esencia revolucionaria de Leonel, porque él provenía del seno   de las clases populares y había interpretado con gran profundidad, no únicamente el acento del pueblo, sino su forma de responder a las situaciones difíciles.

Leonel dejaba como legado de vida revolucionaria, sus poemas impregnados por la enorme mística y convicción revolucionaria, así como su rectitud que le caracterizaba. Con su muerte, el FSLN perdía a un Santo revolucionario.

 “El estudiante tiene la obligación de despertar a la masa oprimida y mostrarle el sendero de su propia redención”.      

Leonel Rugama.

ALFREDO VEGA SALABLANCA

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Acerca de Salablanca

Soy una persona amigable, sincero y solidario. Me gusta valorar a las personas por sus acciones y no por sus palabras.

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